En el departamento del Magdalena, las próximas elecciones atípicas para la Gobernación marcan un momento de especial trascendencia para la vida política y social no solo de la región sino también del país, por constituirse en una oportunidad de transformación y de comenzar a hacer la política en forma consciente.
Las elecciones atípicas surgen cuando la administración departamental queda acéfala por circunstancias extraordinarias, en este caso la destitución de la persona que ocupa el cargo. En este contexto según IA, la fragmentación política deja de ser sinónimo de fortaleza democrática y, por el contrario, puede prolongar la inestabilidad.
A diferencia del panorama político nacional polarizado en dos grandes sectores: los que están de acuerdo con la gobernanza y lo que consideran que el país ha iniciado un proceso progresivamente acelerado de deterioro; en el Magdalena, no son dos sino tres las corrientes de polarización: La primera de ellas, la que proviene del mismo gobierno nacional, que con razón reclama consolidar sus electores de la pasada contienda, con un candidato local; una segunda, no menos importante, que proviene del antes partido político que ha regentado la ciudad y el departamento por más de dos elecciones, quienes obviamente buscan retomar su proyecto, el cual se ha visto frustrado tanto en Gobernación como Alcaldía, por fallos judiciales. Y el tercer sector, todos los demás.
En este escenario excepcional se ha gestado un amplio consenso en torno a una figura de un candidato único de cada uno de los diferentes extremos de nuestra polarización; es así que, como un pequeño laboratorio, el Magdalena, podría ser el ejemplo de lo que a nivel nacional nos espera en el 2026.
Frente a ello, distintos actores regionales —empresarios, gremios, organizaciones sociales, movimientos cívicos y partidos tradicionales— han elegido priorizar el interés colectivo, convocando a la ciudadanía a respaldar una sola candidatura. Esta apuesta por la unidad busca asegurar la gobernabilidad y dejar atrás la polarización, propiciando una transición ordenada y la reactivación de planes y programas en beneficio del departamento.
Por supuesto, el consenso no implica excluir la vigilancia ciudadana; al contrario, el principal reto será garantizar que no derive en prácticas excluyentes o en la ausencia de control democrático.
Este proceso atípico invita a toda la ciudadanía a ejercer el voto con conciencia y sentido de responsabilidad. Apostar por un candidato único no significa renunciar a la pluralidad, sino entender que en momentos de crisis se requiere de acuerdos sólidos para avanzar hacia el futuro. El reto para el próximo gobernador será abrir espacios de participación, gobernar con transparencia y asegurar que la gobernación se convierta en un punto de encuentro, diálogo y esperanza para todas las personas de la región.
Piénsalo, Analízalo y replícalo. El Magdalena es primero, el pueblo unido jamás será vencido.
¿Aja Leo, y hoy que hiciste por Santa Marta? Me fui a Bogotá, a socializar la idea de la unión con amigos de la región, en pro de un solo nombre que represente a ese tercer sector. ¿Y tú que hiciste por Santa Marta?
Leonor Consuelo Gómez
OPINION LIBRE
